06-02-2012 | OTRAS LOCALIDADES | VERA

El público responde a los corsos de su comunidad

Con una gran cantidad de gente sobre la tradicional Avenida San Martín, comenzaron el viernes por la noche lo Carnavales en Vera.

Gran marco de público colmo los corsos.
Gran marco de público colmo los corsos.

Cerca de las 23, fuegos artificiales marcaron el inicio. La primera en salir fue Paraverá. Con dos décadas de existencia, la comparsa regresó este año después de un largo período en que guardó sus plumas y sus ritmos. Su presencia otra vez en la pista fue celebrada, sobre todo por su hinchada de Houriet y San Martín: lució excelentes trajes llevados con simpatía y gracia por sus bellas mujeres. Está de vuelta, en el camino de recuperar su máximo esplendor, con más integrantes y carrozas.
Para los que dicen que lo mejor queda para el final, anoche quedó revertida esa aseveración. Bambita bailó en segundo turno y fue lo más aplaudido y la más lograda de las agrupaciones. Tres carrozas imponentes, trajes de gran calidad, plumas de gran colorido y una cuidada puesta en escena la destacan como la mejor de los Corsos 2012.
Su batucada, con Alejandrina Pimentel como invaluable bastonera, justifica por si sola el precio de la entrada. En cada esquina la escuadra logra llevar a la gente a un momento de paroxismo sin parangón.
Cerró el desfile la mítica Ferrumbá. Con 40 años es la nave insignia de los corsos verenses. Apenas se escuchan los acordes de "Cuando Vera zamba, zamba Ferrumbá", el público comienza el ritual de las palmas y el movimiento de caderas. Desde adentro, sus integrantes apuestan a devolver con entrega el cariño popular.
Su punto más alto lo brinda la carroza donde se luce Sabrina Walker, reina de Ferrumbá. Un cuerpo escultural solo cubierto (si es que puede emplearse el término) por un conchero. Una delicia que aporta erotismo, glamour, sensualidad, una figura digna de las mejores obras de la porteña calle Corrientes.
Según los organizadores, este año la comparsa creció en calidad con mejores atuendos. Desde la tribuna se observa una cierta falta de fuerza, cadencia y coordinación en el avance, como si por momentos se cortara ese flujo de sangre rojinegra que debe correr por las venas y que la volvió legendaria. La batucada parece ir en camino de renovarse, con los pros y contras que eso conlleva.
Vale decir que todo estreno implica una gran dosis de nervios y que generalmente afecta en menor o mayor medida a los artistas. El de anoche fue en términos generales un buen comienzo de carnaval y así lo valoró la gente con cerrados aplausos a cada una de las comparsas.
También es justo destacar el aporte municipal de 500 plumas para cada una de las compañías. La conducción corrió por cuenta de JJ y la animación estuvo a cargo de Juan Carlos Frigeri. El Gringo es un show aparte: anima, presenta, baila, canta, arenga sin parar durante las cuatro horas que dura el acontecimiento. Ferrumbero de alma, sabe de qué se trata.
La primera noche dejó un saldo positivo, y se nota un mejoramiento del nivel de espectáculo, aunque en rigor de verdad aún falta un trecho para volver a las grandes presentaciones que hicieron de los corsos de Vera el Carnaval de Santa Fe.

 

Fuente: SM
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