13-01-2012 | SALUD Y BIENESTAR | PRODUCTOS ORGÁNICOS

Alimentación saludable

Definir la agricultura orgánica implica diferenciarla de la agricultura tradicional, que pone su acento en la planta. Los productos orgánicos surgen de un trabajo en el que el centro, el foco, está en el suelo.

No atender lo orgánico hace que se alteren los ciclos de la naturaleza.
No atender lo orgánico hace que se alteren los ciclos de la naturaleza.

María Gabriela Escrivá -periodista de la Revista Jardín y especialista en huertas orgánicas- argumenta: "Se cuida el suelo para que esté sano y cuando esto pasa, la planta que crece en él está sana. De esta forma, comemos plantas saludables".

"No es lo mismo -aclara- comer una planta que ha tenido un cultivo orgánico, en un suelo saludable, que en uno con otro tipo de manejo. Se ve más fácil con el ganado y también pasa con la jardinería. En esto nunca se recurre al uso de fertilizantes químicos o agrotóxicos. Es todo un combo de salud, donde el eje es el hombre".

La agricultura orgánica presta atención, sobretodo, a la vida del suelo. En realidad, esto es lo que hizo la humanidad hasta la Primera Guerra Mundial, cuando no había fertilizantes ni agrotóxicos, los que surgieron a partir de ese momento. Se trata entonces de volver a algo que se perdió, a recuperar tiempos biológicos.

El suelo está vivo, no es solamente una mezcla de arcilla, limo y arena, sino que allí se alberga flora y fauna riquísima. Lo que hace este sistema es estimular esa vitalidad con diferentes técnicas. Por ejemplo, si el suelo está muy erosionado y va perdiendo vitalidad, la naturaleza normalmente composta. Hay un ciclo normal, en el otoño las hojas se caen y esto pasa por algo. Las hojas cubren el suelo, lo protegen del frío, y comienza a compostar. Los animales, hongos y bacterias empiezan a hacer su trabajo y la tierra va degradando. De esta manera, la materia inorgánica se va incorporando al suelo, eso es lo que hace la naturaleza. La agricultura orgánica busca imitarla.

La propia huerta

Quienes promueven la agricultura orgánica sostienen que para crear una huerta en casa, lo primero que hay que tener es ganas y decidirse. La tarea no demanda mucho tiempo y -aseguran- beneficia no sólo a la economía del hogar sino también a la salud.

La periodista aconseja comenzar con proyectos "posibles" y no pretender iniciarse en una superficie de 200 metros cuadrados, lo que luego no se podrá mantener. Lo ideal es comenzar con un cantero pequeño y cuando esté ya está dominado, sumar otro y así sucesivamente. Hay que ir de a poco ya que si la aspiración es demasiado grande no se podrá alcanzar; tiene que ser a la medida de cada uno.

Para decidir qué se va a empezar a cultivar, la primera pregunta que cada uno debe hacerse es: "¿Qué me gusta comer?" Asociado a esto será necesario asesorase ya sea a través de buenos libros de huerta o bien, consultando a personas idóneas que puedan -desde su experiencia- informar acerca de qué productos dan mejor en la zona.

Siempre es importante contar con apoyatura técnica. "Hay que tratar de complementar -explica María Gabriela- lo que me gusta y lo que se da mejor en la zona. Acá en Santa Fe hace mucho calor, hay muchas verduras que seguramente con esta temperatura se van rápidamente en flor porque les gusta más el frío, entonces se podrán cultivar durante los meses de otoño e invierno. El secreto es aprender a sacar lo mejor de cada lugar. Cuando la gente se empieza a dar cuenta de que puede autoabastecerse, tiene una sensación de poder, una sensación única y muy linda".

Un combo perfecto

La propuesta incluye hacer extensiva esta tarea a los más pequeños. De esta manera pueden aprender y conocer de dónde vienen los alimentos y no descubrirlos recién en la góndola del supermercado.

Los chicos disfrutan estar en la tierra y les hace bien contactarse con la naturaleza, sólo hay que darles la posibilidad de hacerlo. Además, se los induce a que realicen una actividad física moderada, se mejora su alimentación y su salud. En este sentido, se busca incentivar también la temática en las escuelas para que los niños se acerquen a ésta y puedan comer lo que ellos mismos producen.

"Si esto se aplica en los comedores escolares, los chicos pueden empezar a consumir por imitación lo que los padres no pueden lograr que coman en su casa. Si el niño incorpora más porciones de frutas y verduras por día, no va a ser obeso; si a eso le sumamos actividad física y una buena dieta, esa criatura tiene muchas más posibilidades de ser sana. Es un combo perfecto y muy interesante. Los mismos médicos lo recomiendan. Es mucha la gente que -a partir de oncólogos- me viene a consultar porque estos alimentos ayudan en el tratamiento. Las plantas generan sus propias defensas, tienen sistemas inmunes -como el cuerpo humano- que funcionan ante una situación local adversa. Vos tenés esta planta que vive acá, esta planta aprende a defenderse en este entorno. Cuando uno vive en ese entorno y se come la planta, ésta no solamente va a ser un alimento sino también un medicamento. De toda esta cuestión se trata lo orgánico, no es solamente no poner fertilizantes como algunos dicen; pasa por otro lado", explica María Gabriela.

Consumo y sentido común

Respecto a promover el consumo de alimentos orgánicos, la periodista afirma que se va a generar el negocio en la medida que la gente lo demande, de otra manera no se incentiva el cultivo. Para que esto se dé es necesaria la concientización.

Según la mirada de la especialista, el mercado, la demanda y el ritmo de vida actual hacen que no se atienda a lo orgánico y que, por el contrario, se alteren los ciclos de la naturaleza. "Pensemos en el tomate -ejemplifica Gabriela- ¿En qué momento se da? Es un fruto del verano, cuando el cuerpo necesita líquidos. Entonces, si vos abrís un tomate en junio y está blanco ¿Tenés que comer ese tomate en junio? No. Tu cuerpo en junio lo que necesita comer es brócoli, repollos, cebollas de verdeo, puerros, hinojo y todo lo que te protege de los resfríos y de los efectos del frío. Lo que fortalece tu sistema inmune".

"En cambio -continúa-, en el verano, con estas temperaturas vos vas a necesitar los tomates, los choclos, etc. Uno solamente tiene que observar y no ponerse en contra; tiene que comer lo que da la naturaleza en ese momento y mucho mejor si es un producto que se da en un lugar cercano a donde uno vive. En realidad, es muy fácil porque lo que tenés que comprar es lo que está más barato en el mercado. Lo que abunda, baja el precio. Si vos no sabés lo que tenés que comer, te lo va a decir el valor. Cuando el mercado esta normal, tres kilos de tomate te van a costar lo que sale medio kilo en invierno, porque tuvo que venir desde Salta, es de invernáculo, etc. Es simplemente una cuestión de sentido común."

Cómo armar la maceta

Es fundamental que el recipiente esté perforado en la base, para permitir la pérdida del exceso de agua. Luego, colocar una capa de 2 o 2,5 cm. de leca (también puede ser piedra partida, macetas rotas, trozos de ladrillos, canto rodado) y completar con la mezcla preparada (tierra fértil, abono y perlita o arena), hasta 1 cm. antes del borde de la maceta. De esta manera, tendremos listo el contenedor para sembrar o trasplantar nuestras verduras.

Con semillas: Realizar el surco con la azada. Regar con chorro. Colocar las semillas en el surco. Rastrillar para tapar con tierra. Regar en forma de lluvia fina, sin encharcar.

Con plantines: Hacer el hoyo con el plantador. Colocar el plantín en el hoyo y tapar con tierra con la mano, apisonando con los dedos firmemente. Regar en forma de lluvia con flor fina.

Las mejores hortalizas

Lechuga: ocupa poco espacio y -según las variedades- se cultiva todo el año. Puede sembrarse en almácigo o directo en el lugar definitivo, para luego ralear. Necesita agua y suelos drenados. Al cosechar, puede cortarse la planta a ras del suelo o sacar las hojas externas.

Acelga: se cultiva todo el año. Se obtiene a partir de semilla en su lugar definitivo. Cuando salen las plantitas, ralear y dejar las que quedan a una distancia de 15 cm. entre sí. En el verano, regar a diario para que las hojas no se vuelvan duras. Se cosecha la planta entera, cortando a nivel del cuello.

Tomate cherry: se cultiva en la primavera y el verano. Si bien se inicia de semilla en almácigo, es aconsejable adquirir plantines de viveros. A pleno sol, darán abundante flores y luego frutos. Para mantenerlos sanos, evitar plantarlos en rincones con poca circulación de aire.

Perejil: su aroma penetrante ahuyenta infinidad de insectos dañinos. Se siembra desde semilla, en tierra removida. Tarda casi un mes en germinar, a los dos meses tendremos plantitas que podrán cortarse desde la base y rebrotarán constantemente.

Ciboulette: es de rápido crecimiento. Se planta en tierra suelta y bien abonada. Necesita pleno sol y abundante riego en el verano.

Radicheta: es de rápido crecimiento y permite varios cortes durante el año. Sembrar en forma directa en primavera u otoño. Germina a los 10 días. Necesita abundante riego en el verano.

Albahaca: se siembra únicamente en la primavera para obtener plantines y trasplantarlos a la maceta al mes y medio. Necesita suelo abonado y drenado.

Buenas asociaciones

Lechuga con puerro y cebollas de verdeo.
Hinojo con escarola.
Acelga con rabanito.
Zanahoria con lechuga.
Perejil con remolacha.
Apio con lechuga morada.
Tomate con albahaca.
Berenjena con lechuga criolla.
Pimiento (ajíes) con perejil.
Albahaca morada con tomate cherry.

 

Fuente: SM - El Litoral
Imprimir
Enviar por e-mail



TodoVende.com.ar
SIN MORDAZA © Copyright 2010 - www.sinmordaza.com
Todos los derechos reservados.