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Por el Dr. Carlos J. Rodríguez Mansilla
A las 8.30 del 20 de Noviembre de 1845, la escuadra naval formada por buques
de guerra de Inglaterra y Francia, iniciaban el avance para forzar el paso del
Río Paraná, en el lugar denominado Vuelta de Obligado, a la altura
de San Pedro, en la Provincia de Buenos Aires.
Sobre el río, las tropas argentinas al mando del General Lucio Norberto
Mansilla, designado por Juan Manuel de Rosas para esa misión, han cruzado
tres gruesas cadenas de costa a costa afirmadas a 24 lanchones anclados. El
bergantín “Republicano”, de 6 cañones, tiene la misión
de cuidar las cadenas.
En la barranca de la ribera derecha, hay montadas cuatro baterías de
artillería: “Restaurador Rosas”, “General Brown”,
“General Mansilla”, y” Manuelita”. En total 30 cañones
con 160 artilleros.
En las trincheras, hay apostados 2.000 hombres al mando del Coronel Ramón
Rodríguez. Entre ellos, los infantes del Regimiento 1 “Patricios”.
En el momento del avance extranjero, el General Mansilla arenga a sus tropas
. Estas fueron sus palabras:
“¡Allá los tenéis! Considerad el insulto que hacen
a la soberanía de nuestra Patria al navegar, sin más título
que la fuerza, las aguas de un río que corre por el territorio de nuestro
país.
¡Pero no lo conseguirán!
¡Tremola en el Paraná el pabellón azul y blanco y debemos
morir todos antes que verlo bajar de donde flamea!”
La banda militar del Regimiento de Patricios ejecutó los compases del
Himno Nacional, y Mansilla ordenó abrir fuego a la artillería
gritando: “¡Viva la Patria!”.
El combate, durísimo, se prolonga durante horas. Los invasores no pueden
creer lo que están viendo. Sus buques de guerra, modernos y armados con
cohetes y cañones estriados, son dañados seriamente por viejos
cañones de bronce de ánima lisa, que hacen estragos, manejados
con maestría por los artilleros criollos, que van agotando su munición.
A las 5 de la tarde, disparan su última descarga las baterías
argentinas. A las 5.50 empieza el desembarco enemigo, con 325 infantes de marina
ingleses. Mansilla se pone al frente de sus hombres y ataca con arma blanca,
cargando a la bayoneta, y haciendo retroceder a los invasores hasta sus botes,
mientras soporta el fuego enemigo proveniente de los buques.
Mansilla es herido por un casco de metralla. Desembarcan más tropas inglesas
y francesas, y los cañones de los buques barren la infantería
argentina. A las ocho de la noche termina el combate. Han muerto en la defensa
650 argentinos.
El Combate de Vuelta de Obligado fue un símbolo de coraje y amor a la
Patria. Luego, Mansilla atacó a la flota invasora en Tonelero, San Lorenzo
y El Quebracho, causándole graves pérdidas.
Finalmente, ingleses y franceses, con su moral quebrada, aceptaron las condiciones
impuestas por Rosas, desagraviando a la Bandera Nacional con una salva de 21
cañonazos, reconociendo la soberanía argentina sobre sus ríos,
y replegándose a Europa. Habíamos vencido a las mayores potencias
del mundo.
Olvidada por la historia oficial, la fecha del 20 de Noviembre fue declarada
Día de la Soberanía Nacional por el gobierno del General Juan
D. Perón.
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