¡Qué lejos estamos de los tiempos de las buenas administraciones! Los prometidos “buenos tiempos” y sus administradores quieren seguir la fiesta y que la paguemos todos, pese a que nunca fuimos invitados al banquete.
"Las amenazas y acciones delictivas que se ejercen sobre trabajadores de Medios de Comunicación, y que tienen el obvio propósito de acallar voces, afectan intereses inconfesables".