Vivimos horas difíciles, agobiados por el malestar que generan los paros, los hospitales tomados, la inseguridad, los crímenes aberrantes, las denuncias de enriquecimiento ilícito que pesan sobre quienes nos gobiernan. El horizonte no es el mejor.
Como cada año para esta fecha, San Cayetano, el Patrono del Pan y del Trabajo, se transforma en un termómetro social de lo que ocurre en nuestro país, donde dos millones de personas tienen hambre.